Desde que nací me enamoré del mar. Desde que pude hablar platico con él y le enseño a hacer olas, nos perseguimos en la arena y nos atrapamos en la marea. Desde que me inundó los ojos, siempre lo veo perfecto en cualquiera que sea su humor, su tono o sus ganas de gritar. El mar me tiene rodeada desde la punta del pie hasta lo profundo de sus cielos que lo siguen planchándole las nubes y coloreando el sol.
El mar me ha sabido llorando y me ha puesto en paz, me ha oído reír y me ha hecho cosquillas… y en especial este mar, me conoce en todos mis huesitos y centímetros, siempre perfecto despeinado y listo para la aventura que venga en esta vida.

