Tocar el piso.

Cuidarse de tocar mucho el suelo, de pisarlo con los pies fríos o chuecos. Tocarlo con cuidado, y si se puede mejor besarlo o acariciarlo. Mantener las alas libres, abiertas y ligeras para no caer de golpe, para no pisar completo.

La danza de las nubes y el piso, el baile de las alas y los pies; el arte del equilibrio entre la mente y el corazón para mantenerse a flote.

Hoy las alas son de colores y el corazón se contagia de ellas.