Expándete tanto que no sientas tu piel como un límite ni tu mente como un muro.
Expándete hasta mezclarte con el viento, con el sol, con la tierra; expándete hasta saber a sal, sonar a ola y arrasar como un huracán.
Expándete tanto que tus manos se confundan con los árboles, tus ojos con la brisa, tus pies con las flores; expándete tanto que entre tu nombre se mezclen los cantos de las hojas, las palabras de las estrellas, los gritos de las piedras.
Expándete para perderte en la inmensidad, para recordar que eres infinito, que eres hombre y eres aire, que eres tu y eres el.
Expándete para re conectarte con lo primero y lo último, con el bosque y la montaña; con un latido y con la muerte; con el amanecer y con la penumbra.
Expándete para reencontrarte en el universo que late en cada milímetro de ti.
——

