Un corazón sin fricción.

Quisiera cubrir mi corazón con lo más resbaloso que exista, para que todo lo que me pueda doler se deslice, patine y resbale sobre mí; o a lo mejor cubrirlo con plumas suavecitas de esas que te hacen cosquillas y te pican la nariz, para que cuando lleguen cosas oscuras siempre me atraviesen con risa.

Quisiera cubrirlo de ojos mágicos para que vean otras historias que me cuenten cosas de colores y felices, aunque haya tormentas y oscuridad. Podría cubrirlo con un traje esponjoso, para que cuando lleguen los golpes se sientan como empujones de un juego que comienza, o llenarlo de ligas para que me estire hasta el fondo del universo y luego vuele por los aires y me la pase bien.

También podría cubrirlo con espinas pero me arriesgaría a lastimarme también, por ahora lo cubro con una cobija para que no me de  frío, y si alguien me la quiere quitar la soltaría porque a lo mejor tiene más frío que yo, y creo que yo puedo sostenerme y sentir la nieve, la tormenta, las agujas o las balas… ya veré después con que pego los pedazos y tapo los agujeros, suena a una aventura.